Hubo un tiempo, hubo un hombre.

Dedicado a quienes han sido capaces de traicionarse a sí mismos por un poco de luz… dedicado a mi mismo, traicionado por mi a cambio de un poco de claridad…

Hubo un tiempo, ahora olvidado por su propio autor,

cuando tenía solo escasas palabras como tatuajes en su lengua,

cuando su expresión mundana era aún más certera y natural.


Hubo un tiempo en que el mundo aún le guardaba sueños,

en que el aislamiento le mostraba la libertad con ellos mismos,

cuando el cielo se alcanzaba con las alas y la eternidad con la lengua.


Hubo un tiempo ahora olvidado por su propio dueño,

porque su naturaleza ha cambiado de forma para alcanzar el cielo bajo,

cuando la traicionera vida le sonrió por un momento

y él se enamoró de ella.


Como prostituta le acaricia las piernas y mama la lengua.

Como prostituta le muestra la vida con el casco de Hades.


Hubo un sueño que le hacía de tiempo en la lengua de su propio autor;

la extrañeza de ese sueño -que le hacía de vida en su propia muerte-

le cubrió la visión con el velo de la libertad,

como prostituta le ha cortado las garras de su mutación;

como prostituta le ha legado solo dependencia

a cambio de su mundana sugestividad.

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2 respuestas a esta entrada.

  1. Publicado por circe en 24 marzo, 2009 at 15:57

    no inventes… casi me sacas las de cocodrilo… esta está muy buena heeee… es como un recuerdo??? creo entenderla… ssssss buena!!! ;)

    Responder

  2. Publicado por circe en 30 abril, 2009 at 23:10

    cuando chingados vas a seguir escribiendo??? heeeee!!! jejeje saludos!!!

    Responder

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