Dieciseis años de mi vida pasaron… y la definición de amor es la misma que la de ‘fluido’… Dieciseis años tenía, y la definición de muerte era la misma que la de ‘amor’…
Sumergido en la insipidez,
bañando de vacío mis deseos,
Insto al inmeso azar
por un camino… por un lar.
Anhelando ya no sentirte
la melodía de tu presencia me desgasta,
tú, cuya sombra me persigue
¡Suena tu voz! Única que permanece
-aún sin tu venia- en mi.
Lo he deseado fieramente,
la soledad me desgarra y me consume…
tú, el más loado de mis deseos,
¡Guíame al fin! Revélame si aún puedo,
oh, ángel fortuito, estar en ti.
Beso lejano, ángel sin Dios,
invítame de la vid que no conozco;
embriágame, pequeña flor cesada,
de las más negras pretensiones.
Abriga con mis labios tu dejillo,
hurga con mis deseos tu pasión,
aquella que en mis visiones
expresa mi presente por venir.
Mi riqueza y mi moción,
mi recuerdo y mi nepente,
mi verdugo y salvación:
Llévame a donde jamás hayas llegado,
quiebra mi alma poco a poco,
sueño a sueño, lamento a lamento…
que cada suceso sea una cuchilla,
que cada augurio sea una vena
y la sangre mal derramada: la vid.
Tú, que amor llevas por blasón,
clávame tus garras en los ojos,
báñame de oscuridad,
lléname de tus vacíos…
Haz de mi mente y cuerpo una flor:
que cada espina sea un tierno beso,
que cada pétalo sea una maldición
de tu amor a mi soledad.
Húndeme en lo negro de tus ojos,
rasga con tus uñas mis palabras
porque has comenzado en mi el flujo,
has comenzado el letal sangrado…
has comenzado en mi el amor…
.: schakal 1999 :.
tierna especie de 16 años